Evaluación de procesos actuales.
Tareas delegables.
Valoración de herramientas actuales.
Resolución de puntos más conflictivos.
Problemas actuales y recurrentes.
Organizar y categorízar las tareas delegadas.
Implementar CRM para llevar control de las mismas.
Seguimiento activo de de tareas y recordatorios para que nada quede pendiente.
Organización de equipos (RRHH).
Llevar al día la Facturación (y comunicación con gestoría).
Hacer seguimiento de cobros.
Cómo entran y se gestionan los nuevos clientes.
Respuesta a emails, WhatsApp y DMs.
Organización de reuniones y recordatorios.
Comunicación entre equipo y clientes.
Seguimiento post-reuniones.
Gestión de incidencias o dudas.
Aumento de productividad.
Análisis de datos.
Recomendación de herramientas digitales.
Refinar procesos obsoletos.
Reuniones de seguimiento.
Puesta en práctica de mejoras (punto 4.)
Ayudar al equipo a familiarizarse con los nuevos procesos.
Informes de resultados y KPIs.